Sustitución de los discos de freno

Los frenos son un componente esencial para cualquier coche. Su buen funcionamiento permite conducir de forma segura por las carreteras y ciudades. Para garantizar que estos componentes realizan su trabajo de forma correcta es necesario mantenerlos de manera adecuada, revisando y sustituyendo las piezas necesarias en los plazos indicados. Una de las piezas que hay que sustituir regularmente son los discos de freno.

Existen dos mecanismos de freno posibles para los coches. Uno son los frenos de tambor y otro los discos de freno. En este artículo vamos a centrarnos en los discos de freno y su sustitución. Los discos de freno llevan a cabo un papel imprescindible en el proceso de frenado. En el momento en que el conductor pisa el pedal de freno, el líquido de frenos se dirige, a través de los conductos, hasta la pinza de freno. La presión en la pinza de freno provoca que el pistón empuje las pastillas de freno contra los discos, haciendo que las ruedas frenen debido a la fricción.


Imagen de un disco de freno cedida por Motordoctor.es

Debido a su funcionamiento, tanto las pastillas de freno como los discos de freno sufren desgaste. Esto comporta que dichas piezas deben ser sustituidas cada cierto tiempo para que el sistema de frenos funcione correctamente. Por lo general, se dice que es necesario cambiar los discos de freno cada 2 cambios de pastillas. Esto significa que los discos de freno deben ser sustituidos aproximadamente cada 80 000 kilómetros en el caso de los delanteros y 160 000 kilómetros en el caso de los traseros. Esta cifra puede variar dependiendo de diversos factores, como pueden ser el estilo de conducción o el terreno por el que se mueve el vehículo.

Para realizar la sustitución de los discos de freno hay que seguir los siguientes pasos:

1. Aflojar los pernos de las ruedas. A continuación, levantar el coche y retirar las ruedas en las que se va a realizar el trabajo.

2. En caso de que el coche cuente con un sensor de desgaste, es necesario desconectar el conector de dicho sensor.

3. Desmontar y retirar la pinza de freno de la rueda.

4. Extraer las pastillas de freno del soporte de la pinza de freno.

5. Mediante el uso de una carraca, hay que aflojar los tornillos del soporte de la pinza de freno y retirar dicho soporte.

6. Ahora ya es posible aflojar la sujeción del disco de freno y extraer el disco antiguo.

7. Instalar el nuevo disco de freno y fijarlo mediante su sujeción.

8. Volver a montar la pinza de freno y apretarla al par indicado por el fabricante.

9. Empujar hacia atrás el pistón de la pinza de freno.

10. Aplicar pasta de freno en la superficie de contacto de las pastillas.

11. Colocar la pastilla de freno interior con el clip en el pistón hasta estar encajada.

12. Colocar la pastilla exterior en el soporte de la pinza de freno. A continuación, volver a colocar la pinza de freno mediante sus elementos de sujeción.

13. En caso de que sea necesario, volver a conectar el conector del sensor de desgaste.

14. Volver a instalar las ruedas, bajar el vehículo y acabar de apretar los pernos.

 
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